Dra. Vanessa Neumann

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Nuestro Momento es Oportuno

Nuestro Momento es Oportuno

Ya dejó de ser secreto que se están llevando a cabo negociaciones directamente por parte de los Estados Unidos con el régimen de Nicolás Maduro. A pesar de que la administración del Presidente Biden se vio presionado a desmentir ciertos aspectos (producto más que nada de su mala gestión comunicacional, como escribí para el Inter-American Dialogue), se sigue negociando. Ahora se rumora que la petrolera estadounidense Chevron (quien siempre mantuvo su personal y plantas en Venezuela, con licencias de la OFAC del Tesoro EEUU) pronto procesará petroleo venezolano a través de sus múltiples empresas conjuntas con PDVSA.

Esto no me sorprende, ni a mí ni a muchos. Además, a diferencia de muchos, yo no condeno la negociación directa de EEUU con Maduro, por razones que ya he escrito en este mismo blog: el equipo opositor en la mesa de negociación en México (liderada por Gerardo Blyde) no está representando nuestros intereses, en gran parte por la toxicidad e ineficacia del G4

Sin embargo, aún necesitamos saber (tal cómo escribí en esa última opinión para el Inter-American Dialogue) como nos aseguraremos que las rentas de esas exportaciones que haría PDVSA a través de Chevron beneficiarán a los ciudadanos venezolanos, y no (dada el enredo que tiene PDVSA con empresas rusas) financiará la máquina de guerra de Vladimir Putín. 

Negociando Una Transición a la Democracia

Ha quedado claro que ni los Estados Unidos ni ningún otro país va a liberar a Venezuela con guerra abierta, menos mientras se esté enfrentando la agresión rusa en Ucrania y en lo que se anticipa será otros países. Tampoco es deseable.

En mi capacidad de ciudadana privada, y fuera y más allá de nuestras obligaciones personales y profesionales, he estado trabajando con otros ciudadanos venezolanos, para desarrollar una estrategia que se pudiera seguir, en estos momentos de aislamiento tanto de Rusia como del G4, que beneficiaría a los venezolanos de manera real y concreta. 

Tenemos pasos concretos a seguir para liderar Venezuela hacia una transición a la democracia que beneficie a todos los venezolanos.

Estas son algunas ideas preliminares:

Primero, todas las medidas deben desarrollarse con preocupación por la ciudadanía venezolana al centro de la conversación: su mayor libertad, seguridad, y prosperidad. Toda medida, aunque beneficie las distintas partes, debe conseguir el apoyo y bienestar de los venezolanos. Esto se debería ver cómo un plan ganar-ganar-ganar por las distintas partes. Los venezolanos apoyaremos que otros consigan lo que requieren, si de esa manera nosotros también conseguimos lo que requerimos.

Segundo, se debe llevar unas conversaciones inclusivas, entre distintos miembros de los campos. Esto debe incluir ciudadanos que no están afiliados a partidos políticos, pero tienen la preparación intelectual o profesional y el compromiso moral requeridos para impulsar un plan claro y eficiente, que también responde a realidades cambiantes. Estas conversaciones se pueden hospedar en una fundación (ONG) en Caracas, con alcance internacional. Eso ya existe. Y las conversaciones deben incluir líderes en la diáspora. 

Tercero, como uno de los puntos de un proceso irreversible hacia la democracia, se debe exigir que se respete (por todas las partes) la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela del 1999 (la constitución de Hugo Chávez). No sólo porque esto le da una salida digna a los chavistas, sino porque es la única constitución venezolana que permite que venezolanos en el exterior puedan participar en elecciones presidenciales: algo que hemos exigido yo, David Smolansky y otros, del equipo de Blyde en México. Los seis (06) millones en diáspora tienen que ser incluidos en unas elecciones justas y libres. Con tantos votos extra, sería mucho más difícil robarse unas elecciones que tendrían buena observación internacional. 

Cuarto, la OFAC del Tesoro de EEUU debe explícitamente aclarar parámetros para evitar el cumplimiento excesivo de las sanciones que tiene el efecto indeseado de bloquear ayuda humanitaria y eliminar des sistema financiero internacional emprendedores venezolanos que buscan el desarrollo fuera del patrocinio chavista. 

Quinto, se deben empezar con medidas de fomento de la confianza que rentas de exportaciones irán a:

  1. Importar comida y medicinas para los venezolanos.
  2. Financiar proyectos de infraestructura de producción de electricidad y distribución de agua.
  3. Fortalecer la seguridad ciudadana, con instituciones policíacas reformadas y profesionalizadas. Esto también sería una plataforma para la futura reintegración de miembros de grupos armados al margen de la ley, tema que he trabajado en otros países en conflicto. 
  4. Proteger los bienes del pueblo en el exterior, incluyendo Citgo, de los acreedores.
  5. Reformar y profesionalizar el Consejo Nacional Electoral y sus gestiones de procesos electorales transparentes.

Dado este último punto, si los procesos son adjudicados justos y libres, el mundo sí tendría que estar dispuesto a aceptar cualquier resultado de elecciones presidenciales justas y libres en el 2024, gane quien gane.

La negociación nunca es fácil. Se dice (tanto en la política como en los negocios) que el resultado de una negociación es buena cuando ambas partes firman y se quejan. Pero, los venezolanos exigimos un fin a este parálisis entre Maduro y Guaidó. 

Hay muchas más medidas que estas conversaciones paralelas han generado, pero estas serían un buen comienzo.

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